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Artículo NYTimes sobre Observadores: Voluntarios de casco vigilan las protestas en Chile

SANTIAGO, Chile – Aparecen en las protestas que nuevamente están copando las calles de Santiago y tomando los colegios, y en los hospitales y comisarías en donde van a parar luego: pequeñas tropas de observadores con cascos blancos o azules, armados con libritos de notas, cámaras, grabadores de voz y mascarillas antigas.

No están ahí para unirse a los manifestantes o para intervenir, solo para monitorear y registrar cuando la policía reprime las protestas — como han hecho con creciente violencia este año — y para ayudar a los heridos y maltratados. Este mes, están más ocupados que nunca.

Los observadores voluntarios, conocidos como “cascos”, son ciudadanos ordinarios de todas las edades y caminos de la vida, profesionales y trabajadores de cuello azul, estudiantes universitarios y retirados, algunos cerca de los 70 años, que ven su trabajo como crucial.

“tenemos que registrar la evidencia de lo que estamos observando”, dice Marta, de 45 años, vocera de uno de los grupos de observadores, los Observadores de Derechos Humanos (@obsddhhcl). “Nadie más está vigilando el actuar policial.”

Cuando los estudiantes se movilizaron el año pasado para demandar una reforma al sistema de educación superior y el compromiso de una educación pública gratuita, libre y de calidad, la respuesta oficial fue más moderada. Este año el gobierno ha declarado tolerancia cero a la toma de establecimientos, y ha llamado a las Fuerzas Especiales de la policía para vaciar los establecimientos. Horas o días después, las mismas escuelas eran tomadas de nuevo, y la policía volvía, un patrón de gato-ratón que suele llevar a choques violentos y cientos de detenidos. Mientras tanto, pequeños grupos de estudiantes radicalizados encienden barricadas, lanzan piedras y dañan la propiedad pública y privada.

Los manifestantes de las marchas suelen enfrentarse con la policía, que usa gas lacrimógeno y cañones de agua con químicos para dispersar a las masas y usan sus bastones para golpear y arrestar a los manifestantes. Algunos estudiantes han sufrido heridas en la cabeza, narices rotas, convulsions y problemas respiratorios; algunos han sido arrollados por la fuerza policial montada. Cada vez con mayor frecuencia, dice el grupo de observadores, los detenidos están reportando actos de humillación sexual dentro de las comisarías.

Es por eso que los cascos están ahí.

Antes de cada protesta, ellos se llaman entre ellos para distribuir los puntos de observación. En las calles, ellos llevan cascos con la marca DDHH — abreviación de Derechos Humanos — y grandes identificaciones con su nombre y su función para establecer claramente su misión. Tienen entrenamiento en los básicos legales, y siguen estrictas reglas: no intervenir en los eventos, no maldecir a la policía, siempre trabajar en parejas.

“Lo primero que hacemos es hablar con el official a cargo,” dice la Sra. Cisterna, fonoaudióloga observadora de derechos humanos “Le decimos que estamos para observar el procedimiento policial. Que no intervenimos, que no le intentaremos quitar a los detenidos, pero que les haremos saber cuando hagan algo irregular o ilegal, que no pueden golpear a la gente, y que estamos mirando sus nombres y sus rangos. Ellos ponen atención.”

Su grupo fue el primero en usar cascos blancos (@OBSDDHHCL). Los miembros de SUTRA (@DDHHSUTRA2012), un sindicato, también lo llevan y monitorean a la policía durante huelgas laborales y también durante protestas estudiantiles. Un tercer grupo se creó el año pasado, Observadores Defensores de DDHH, llevan cascos azules similares a los de los uniformados de las naciones unidas. Un cuarto grupo formado el mes pasado por estudiantes de leyes además les da apoyo legal a los detenidos.

Agosto los ha tenido a todos ocupados. Los estudiantes han tomado más de 25 establecimientos en Santiago y otras ciudades, y tomaron la casa central de la Universidad de Chile junto a otras 8 universidades que están en paro. La semana pasada un grupo de estudiantes secundarios empezaron una huelga de hambre, y otros han tomado edificios del estado y ocupado la sede de la UNESCO en Chile. El pasado jueves 10.000 estudiantes marcharon desde 14 puntos distintos de la capital y hubo alrededor de 140 detenidos.

Los oficiales de la policía declinaron hacer declaraciones sobre estos grupos de observadores.

Los grupos se cordinan levemente entre ellos para cubrir puntos conflictivos que no tengan observación. Combinados, los grupos de observadores suman un par de docenas.

Ahora los manifestantes tienen la costumbre de llamarlos antes de salir. “se sienten más protegidos si estamos ahí, aunque comprenden que hay límites que no podemos transgredir,” Dice Germán Chau, de 66 años, un monitor de educación para adultos de los Observadores de Derechos Humanos.

A pesar de sus límites, los cascos también han sido detenidos. Matías Sotelo, un ex estudiante de 23 años voluntario de la Cruz Roja Chilena, fue arrestado el 20 de junio mientras ayudaba a un hombre con un ataque respiratorio. Sotelo dice que fue golpeado y llevado a un bus policial con una docena de manifestantes, lo mantuvieron aislado por 8 horas. Su arresto y la cruz roja en su casco, que significaba ayuda sanitaria, le valió la expulsión de la Cruz Roja, dijo.

Los cascos fotografían lo que ven, y toman registros orales de los relatos de los manifestantes. Anotan las patentes de los vehículos policiales y los nombres de los oficiales al mando, y mantienen la pista de todos los detenidos que puedan. Bastante información es posteada inmediatamente en twitter. Continúan su trabajo hasta que el último detenido es liberado por la policía.

“A veces nos quedamos despiertos toda la noche — no dormimos o comemos mucho, y gastamos de nuestro propio dinero, pero tenemos que estar ahí,” dice Luis Parra, 56 años, un abogado voluntario de Observadores de Derechos Humanos.

Los grupos elaboran reports que envían a la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados. Los Observadores de Derechos Humanos (@OBSDDHHCL), además, lo envían al Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH – @INDDHH), El Alto Comisionado Adjunto para los Derechos Humanos de la ONU, y otras organizaciones de Derechos Humanos alrededor del mundo.

Quizás lo más importante, dice la Sra. Marta Cisterna, el material puede ser usado en la corte. Un abogado que demandó al estado por tortura contra varios estudiantes usó material proporcionado por los Observadores de Derechos Humanos como evidencia en tribunales.

“Entramos en las comisarías para constatar el estado en el que se encuentran los detenidos, y tomar su testimonio,” dice la Sra. Cisterna. “Estamos hablando de tortura: han reportado que los han forzado a meter su cabeza en el inodoro, les han apuntado armas a la cabeza, los han golpeado hasta dejarlos inconscientes, y un oficial de policía bajó sus pantalones para enseñarle sus genitales a los detenidos. Estos estudiantes han sido prácticamente secuestrados, detenidos en un bus policial por 8 horasy la policía ni si quiera completó el arresto. Ahí es cuando hemos aprendido a usar Twitter para tener un registro público de la hora exacta de los arrestos.”

Todo comenzó hace un año, cuando una red de organizaciones de derechos humanos, preocupada por las tácticas policiales, envió a dos observadores a un cacerlozado de protesta, usando credenciales que portaban los logos de cada organización.

“Algo pasó ese día,” Dice la Sra. Cisterna. “la gente estaba curiosa por nosotros, miraba nuestras credenciales y nos preguntaba lo que hacíamos. Distribuímos folletos con los derechos de los detenidos.”

Envalentonados, los grupos enviaron una docena de observadores a una protesta de estudiantes, usaron esta vez cascos blancos comprados en una tienda de materiales, y la idea generó visibilidad y atrajo más voluntarios.

“Es gratificante” Dice el Sr. Parra. “Los chicos aprecian nuestro trabajo porque nadie más lo está haciendo.”

Publicado originalmente en el Diario New York Times, el 26 de agosto de 2012
Escrito por: PASCALE BONNEFOY

Traducción de: Camilo A. García @carielgarcia

Revisa el artículo original en: http://www.nytimes.com/2012/08/27/world/americas/helmeted-volunteers-monitor-student-protests-in-chile.html

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OBSERVADORES DE DERECHOS HUMANOS

Artículo NYTimes sobre Observadores: Voluntarios de casco vigilan las protestas en Chile

SANTIAGO, Chile – Aparecen en las protestas que nuevamente están copando las calles de Santiago y tomando los colegios, y en los hospitales y comisarías en donde van a parar luego: pequeñas tropas de observadores con cascos blancos o azules, armados con libritos de notas, cámaras, grabadores de voz y mascarillas antigas.

No están ahí para unirse a los manifestantes o para intervenir, solo para monitorear y registrar cuando la policía reprime las protestas — como han hecho con creciente violencia este año — y para ayudar a los heridos y maltratados. Este mes, están más ocupados que nunca.

Los observadores voluntarios, conocidos como “cascos”, son ciudadanos ordinarios de todas las edades y caminos de la vida, profesionales y trabajadores de cuello azul, estudiantes universitarios y retirados, algunos cerca de los 70 años, que ven su trabajo como crucial.

“tenemos que registrar la evidencia de lo que estamos observando”, dice Marta, de 45 años, vocera de uno de los grupos de observadores, los Observadores de Derechos Humanos (@obsddhhcl). “Nadie más está vigilando el actuar policial.”

Cuando los estudiantes se movilizaron el año pasado para demandar una reforma al sistema de educación superior y el compromiso de una educación pública gratuita, libre y de calidad, la respuesta oficial fue más moderada. Este año el gobierno ha declarado tolerancia cero a la toma de establecimientos, y ha llamado a las Fuerzas Especiales de la policía para vaciar los establecimientos. Horas o días después, las mismas escuelas eran tomadas de nuevo, y la policía volvía, un patrón de gato-ratón que suele llevar a choques violentos y cientos de detenidos. Mientras tanto, pequeños grupos de estudiantes radicalizados encienden barricadas, lanzan piedras y dañan la propiedad pública y privada.

Los manifestantes de las marchas suelen enfrentarse con la policía, que usa gas lacrimógeno y cañones de agua con químicos para dispersar a las masas y usan sus bastones para golpear y arrestar a los manifestantes. Algunos estudiantes han sufrido heridas en la cabeza, narices rotas, convulsions y problemas respiratorios; algunos han sido arrollados por la fuerza policial montada. Cada vez con mayor frecuencia, dice el grupo de observadores, los detenidos están reportando actos de humillación sexual dentro de las comisarías.

Es por eso que los cascos están ahí.

Antes de cada protesta, ellos se llaman entre ellos para distribuir los puntos de observación. En las calles, ellos llevan cascos con la marca DDHH — abreviación de Derechos Humanos — y grandes identificaciones con su nombre y su función para establecer claramente su misión. Tienen entrenamiento en los básicos legales, y siguen estrictas reglas: no intervenir en los eventos, no maldecir a la policía, siempre trabajar en parejas.

“Lo primero que hacemos es hablar con el official a cargo,” dice la Sra. Cisterna, fonoaudióloga observadora de derechos humanos “Le decimos que estamos para observar el procedimiento policial. Que no intervenimos, que no le intentaremos quitar a los detenidos, pero que les haremos saber cuando hagan algo irregular o ilegal, que no pueden golpear a la gente, y que estamos mirando sus nombres y sus rangos. Ellos ponen atención.”

Su grupo fue el primero en usar cascos blancos (@OBSDDHHCL). Los miembros de SUTRA (@DDHHSUTRA2012), un sindicato, también lo llevan y monitorean a la policía durante huelgas laborales y también durante protestas estudiantiles. Un tercer grupo se creó el año pasado, Observadores Defensores de DDHH, llevan cascos azules similares a los de los uniformados de las naciones unidas. Un cuarto grupo formado el mes pasado por estudiantes de leyes además les da apoyo legal a los detenidos.

Agosto los ha tenido a todos ocupados. Los estudiantes han tomado más de 25 establecimientos en Santiago y otras ciudades, y tomaron la casa central de la Universidad de Chile junto a otras 8 universidades que están en paro. La semana pasada un grupo de estudiantes secundarios empezaron una huelga de hambre, y otros han tomado edificios del estado y ocupado la sede de la UNESCO en Chile. El pasado jueves 10.000 estudiantes marcharon desde 14 puntos distintos de la capital y hubo alrededor de 140 detenidos.

Los oficiales de la policía declinaron hacer declaraciones sobre estos grupos de observadores.

Los grupos se cordinan levemente entre ellos para cubrir puntos conflictivos que no tengan observación. Combinados, los grupos de observadores suman un par de docenas.

Ahora los manifestantes tienen la costumbre de llamarlos antes de salir. “se sienten más protegidos si estamos ahí, aunque comprenden que hay límites que no podemos transgredir,” Dice Germán Chau, de 66 años, un monitor de educación para adultos de los Observadores de Derechos Humanos.

A pesar de sus límites, los cascos también han sido detenidos. Matías Sotelo, un ex estudiante de 23 años voluntario de la Cruz Roja Chilena, fue arrestado el 20 de junio mientras ayudaba a un hombre con un ataque respiratorio. Sotelo dice que fue golpeado y llevado a un bus policial con una docena de manifestantes, lo mantuvieron aislado por 8 horas. Su arresto y la cruz roja en su casco, que significaba ayuda sanitaria, le valió la expulsión de la Cruz Roja, dijo.

Los cascos fotografían lo que ven, y toman registros orales de los relatos de los manifestantes. Anotan las patentes de los vehículos policiales y los nombres de los oficiales al mando, y mantienen la pista de todos los detenidos que puedan. Bastante información es posteada inmediatamente en twitter. Continúan su trabajo hasta que el último detenido es liberado por la policía.

“A veces nos quedamos despiertos toda la noche — no dormimos o comemos mucho, y gastamos de nuestro propio dinero, pero tenemos que estar ahí,” dice Luis Parra, 56 años, un abogado voluntario de Observadores de Derechos Humanos.

Los grupos elaboran reports que envían a la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados. Los Observadores de Derechos Humanos (@OBSDDHHCL), además, lo envían al Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH – @INDDHH), El Alto Comisionado Adjunto para los Derechos Humanos de la ONU, y otras organizaciones de Derechos Humanos alrededor del mundo.

Quizás lo más importante, dice la Sra. Marta Cisterna, el material puede ser usado en la corte. Un abogado que demandó al estado por tortura contra varios estudiantes usó material proporcionado por los Observadores de Derechos Humanos como evidencia en tribunales.

“Entramos en las comisarías para constatar el estado en el que se encuentran los detenidos, y tomar su testimonio,” dice la Sra. Cisterna. “Estamos hablando de tortura: han reportado que los han forzado a meter su cabeza en el inodoro, les han apuntado armas a la cabeza, los han golpeado hasta dejarlos inconscientes, y un oficial de policía bajó sus pantalones para enseñarle sus genitales a los detenidos. Estos estudiantes han sido prácticamente secuestrados, detenidos en un bus policial por 8 horasy la policía ni si quiera completó el arresto. Ahí es cuando hemos aprendido a usar Twitter para tener un registro público de la hora exacta de los arrestos.”

Todo comenzó hace un año, cuando una red de organizaciones de derechos humanos, preocupada por las tácticas policiales, envió a dos observadores a un cacerlozado de protesta, usando credenciales que portaban los logos de cada organización.

“Algo pasó ese día,” Dice la Sra. Cisterna. “la gente estaba curiosa por nosotros, miraba nuestras credenciales y nos preguntaba lo que hacíamos. Distribuímos folletos con los derechos de los detenidos.”

Envalentonados, los grupos enviaron una docena de observadores a una protesta de estudiantes, usaron esta vez cascos blancos comprados en una tienda de materiales, y la idea generó visibilidad y atrajo más voluntarios.

“Es gratificante” Dice el Sr. Parra. “Los chicos aprecian nuestro trabajo porque nadie más lo está haciendo.”

Publicado originalmente en el Diario New York Times, el 26 de agosto de 2012
Escrito por: PASCALE BONNEFOY

Traducción de: Camilo A. García @carielgarcia

Revisa el artículo original en: http://www.nytimes.com/2012/08/27/world/americas/helmeted-volunteers-monitor-student-protests-in-chile.html

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DECLARACIÓN PÚBLICA BASTA DE REPRESIÓN CONTRA NUESTROS JÓVENES

A medida que las movilizaciones sociales se han instalado en nuestra sociedad como una forma de visibilizar los problemas y demandar soluciones, se han incrementado las denuncias de vejaciones a menores de edad, a jóvenes y a estudiantes. Hemos sido testigos de cómo hombres envestidos de armamento y uniformes de Fuerzas Especiales de Carabineros de Chile han arrastrado, golpeado y vejado a nuestra juventud, intentando con ello hacerla callar ante el clamor de una educación gratuita y de calidad para todos.

Nuestra Casa Memoria José Domingo Cañas 1367, ex-centro de detención, tortura y exterminio, es testimonio y prueba física de los crímenes de lesa humanidad que es capaz de realizar nuestro propio Estado. Porque es este mismo Estado que debiera encauzar las demandas sociales, ya sean estas por una educación pública, o por un medio ambiente libre de contaminación, o por la devolución de territorios ancestrales, a través de mecanismos políticos e institucionales, hoy día tiene como única respuesta la soberbia y la represión.

Los Observadores de Derechos Humanos de Casa Memoria José Domingo Cañas, han sido testigos directos de las más brutales medidas de represión ejercidas por nuestra fuerza pública contra nuestra juventud. Hemos recibido testimonios de prácticas de tortura hacia niños y niñas, evidenciadas en vejaciones sexual en carros, policiales y comisarias, hemos recibido  testimonios de niños y niñas que han sido agredidos física y verbalmente, que han sido amenazados y obligados a firmar documentos en que los oficiales niegan cualquier agresión. Hemos recibido testimonio de detenidos en manifestaciones que han sido golpeados hasta la inconciencia, retenidos por horas en furgones policiales, haber recibido amenazas de muerte por parte de oficiales, llevados esposados a centros hospitalarios y luego liberados como si nada hubiera ocurrido. Al mismo tiempo hemos constatado como Carabineros de Chile se instala dentro de los establecimientos educacionales como una verdadera fuerza de ocupación.

Nosotros no nos quedaremos en silencio ante la brutalidad que se repite una y otra vez, a pesar de las promesas de que nunca mas íbamos a tener el horror golpeando a nuestra gente, asesinando a nuestros jóvenes, violentando a nuestros niños y niñas.

Como sitio de conciencia, seguiremos trabajando para denunciar los crímenes de ayer como los que se cometen hoy, a casi 40 años del golpe militar. Seguiremos trabajando por la plena vigencia de los Derechos Humanos.

 

Consejo Consultivo Casa Memoria

Observadores de Derechos Humanos de la Casa Memoria

Voluntarios de la Casa Memoria

Santiago, Ñuñoa, 22 de agosto 2012

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2° ENCUENTRO DE TEATRO EN CASA MEMORIA JOSÉ DOMINGO CAÑAS

Desde el 30 de agosto al 9 de septiembre, cuatro compañías participarán de este segundo encuentro de teatro en Casa Memoria que busca reflexionar, a través de sus obras, acerca de temáticas ligadas a los derechos humanos y los movimientos sociales.

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NO OLVIDAMOS Y TU?

NO OLVIDAMOS Y TU?

Te invitamos el domingo 26 agosto a una caminata por la memoria “Conmemorando el día de los Detenidos desaparecidos” por la memoria y lucha de nuestros 54 compañeros y compañeras.
Nos Juntamos en Casa Memoria a las 17h.

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Ante el intercambio de opiniones que se han suscitado a través de diferentes medios de comunicación, acerca del rol del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, los sitios de memoria que suscribimos la siguiente declaración manifestamos que:

La experiencia internacional ha demostrado que tras episodios de violencia, y especialmente cuando ésta ha sido ejercida por el Estado contra una parte de la sociedad a través de una política de terror, deben buscarse formas de reparar el daño causado a las víctimas, no sólo en su reconocimiento en cuanto tales, sino más importante aún poniendo a disposición de la sociedad en su conjunto la información necesaria que le permita enfrentarse a los crímenes que el Estado cometió en nombre de todos los ciudadanos.

Parte de esta tarea está contenida en los informes de verdad elaborados por el Estado chileno en los últimos 20 años, en los se estableció fehacientemente que las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante el periodo dictatorial, fueron reconocidas públicamente, sin embargo no obstante las acciones de reparación necesarias no se agotan ahí, sino que abarcan una amplia gama de otras iniciativas: entre ellas el desarrollo de memoriales, museos y centros de información que promuevan la reflexión y el debate en torno al pasado de violencia.

Los ex centros clandestinos de detención, tortura y exterminio, son valorados como sitios de memoria así como los memoriales y museos destinados a enfrentar el pasado de una manera directa e inequívoca, debiendo todos ellos, cautelar el mensaje ético que anima su acción en el presente: la inadmisibilidad de violaciones a los derechos humanos sin importar sus circunstancias, y la convicción de que este compromiso ético contribuirá a cautelar la integridad de la sociedad toda.

La labor desarrollada por memoriales y museos de memoria, trasciende la reparación a las víctimas. El conocimiento de los crímenes, sus características, magnitud y alcances, favorece el proceso de reflexión en torno a los derechos humanos y permite el inicio de conversaciones públicas y privadas de los ciudadanos en torno al tema.

Queremos precisar que la comprensión del pasado no sólo va de la mano de un tipo de conocimiento que busca la contextualización histórica, como se ha mencionado en algunas de las opiniones vertidas sobre el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, sino que por experiencia constatamos que la comprensión comienza con la disposición a enfrentar lo que parece imposible, lo que conmueve o produce rechazo. Un difícil pasado nunca podrá ser de fácil lectura.

La dimensión moral de lo ocurrido tras el 11 de septiembre de 1973, se resiste a ser reducida a los hechos que precedieron aquel día. El Museo de la Memoria es la señal de advertencia para cualquier intento de violación a los Derechos Humanos.

-Comisión Chilena de Derechos Humanos, ex “Clínica Clandestina Santa Lucía”.
-Comité de Derechos Humanos Nido 20.
-Corporación 3 y 4 Álamos Un Parque por la Paz y La Memoria.
-Casa-Memoria “José Domingo Cañas”.
-Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi.
-Corporación Paine “Un lugar para la memoria.
– Estadio Nacional- Memoria Nacional.
-Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Ejecutados Políticos de Valdivia.
-Unión Comunal de Agrupaciones de Derechos Humanos de Magallanes

30 de junio 2012

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Santiago 06 de junio de 2012

Señor

Sebastián Piñera Echeñique,

Presidente de la República.

Presente.

Junto con saludarlo, queremos expresarle lo siguiente: El día 10 de junio de 2012, la Corporación 11 de Septiembre realizará en el Teatro Caupolicán un acto en homenaje al dictador Augusto Pinochet, similar al ya efectuado en el Club Providencia al violador de derechos humanos Miguel Krassnoff Martchenko.

Como organismos de derechos humanos expresamos a usted como Presidente de la República y a su Gobierno, que la permisividad ante actos de esta naturaleza contradicen la esencia misma de un régimen democrático, que debe caracterizarse por la defensa y promoción de los derechos humanos y por la sanción judicial, social y moral de quienes hayan cometido o sean responsables de crímenes contra la humanidad, como lo fue el dictador Augusto Pinochet Ugarte. Ciertamente, esta observancia no está siendo respetada desde el momento que el gobierno omite opinar, rechazar y prohibir esta grave vulneración a la memoria, la integridad física y psicológica de los familiares de las víctimas y el Estado de Derecho mismo.

Señor Presidente, realizar un homenaje a un dictador, es un acto de extrema violencia que vulnera la historia reciente de nuestro país, aún con heridas muy dolientes por los crímenes que se cometieron y por la falta de verdad y justicia. Peor aún, pretender con este acto poner en valor elementos antidemocráticos como el autoritarismo, el terrorismo de Estado, supresión de libertades,  no es sino una afrenta a todos quienes defienden y sustentan la democracia.

Un elemento que agrava los hechos es que esta actividad ha sido gestada desde Punta Peuco por un reo, Alvaro Corbalán Castilla, condenado, encarcelado, pero que goza de insospechada libertad para organizar un acto de reivindicación del terrorismo de Estado, sólo este hecho basta para exigir que se prohíba su realización.

Para justificar esta afrenta se ha usado un falaz argumento, el llamado empate moral. Le decimos, señor Presidente, que los criminales son los delincuentes y nuestros familiares sus víctimas, por tanto no somos iguales. Ellos están del lado del crimen, nosotros del lado de la justicia.

Esta vil estrategia para distorsionar la historia y la memoria no puede tener cabida en una sociedad a la que le costó miles de vidas e innarrables sufrimientos recuperar el Estado de Derecho. Usted sabe que la Intendenta de Santiago, señora Cecilia Pérez, tiene la facultad para prohibir esta actividad, confiamos en que así será, no prohibirla significaría, además, permitir que mañana un reo cualquiera organice desde la cárcel un acto de homenaje a un narcotraficante, ladrón o asesino, lo que resulta impresentable.

Sostenemos que la democracia debe protegerse de actos que la ultrajen, que debemos cuidarla como un bien social permanente, que todos tenemos el deber de preservar separando claramente, sin ambigüedades a quienes han cometido crímenes de quienes defendemos la vida, como somos las organizaciones que suscribimos esta carta.

Por las razones expuestas exigimos que en su calidad de Jefe de Estado tome una posición clara y utilice todas las herramientas legales y administrativas para detener esta actividad que tanto daño le hace a nuestra memoria, al mundo de los derechos humanos y, en definitiva, a la democracia que día a día nos demanda profundizarla.

Si la Corporación 11 de Septiembre, con la colaboración del reo Álvaro Corbalán Castilla, pretende continuar con esta actividad, nosotros tenemos el deber moral con la historia, las víctimas de la dictadura y la democracia misma a manifestar públicamente nuestro rechazo.

Le saludan atentamente,

 

Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos.

Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos.

Manuel Guerrero, Concejal de Ñuñoa.

Corporación de Promoción y Defensa de los Derechos del Pueblo.

Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi.

“Colectivo 119, familiares y compañeros”.

Londres 38, espacio de Memorias.

Corporación FORJA.

Fundación 1367 Casa Memoria José Domingo Cañas.

Marineros Antigolpistas de 1973.

Comisión Ética Contra La Tortura.

Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh).

Natividad Llanquileo, Mapuche.

Corporación Paine, Un Lugar Para la Memoria.

Agrupación de Familiares Detenidos Desaparecidos de Paine.

Memorial Nido 20.

 

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